Himno al Santo Hermano Pedro
¡Oh, Pedro de Vilaflor,
primer santo de Canarias!
Dios hizo tu corazón
canario de Guatemala.
Llevaste pan a los pobres
en tu mano solidaria,
y fue antorcha en tu camino
la Virgen de Candelaria.
Así hiciste universal
tu cuna de bruma y lava,
y has llevado al santoral
olor de alisio y retama.
En la tierra, peregrino
de Fe, de Amor y Esperanza;
consuelo de desvalidos,
Apóstol de Guatemala.
Tu sueño, tu Fundación;
tu Patria, la Patria hermana;
dos orillas y una voz,
Hermano Pedro, te aclaman.
Excelso por ser humilde,
por ser Pastor de las almas.
Comparten tu misma historia
dos tierras que a ti te cantan.
Tu entrega a los marginados
y tu vida consagrada,
han pintado los altares
con bandera azul y blanca.
“Acordaos, hermanos”
Acordaos, hermanos, que un alma tenemos,
y si la perdemos, no la recobramos.
Antes que venga la muerte, reciba yo este favor,
que del dolor de mis culpas se me parta el corazón.
Antes que venga la muerte, reciba yo este consuelo,
que, del dolor de mis culpas, vea yo roto mi cuerpo.
Mucho quiere la Virgen a San Francisco,
porque tiene las llagas de Jesucristo.
“Ejemplo de amor”
Hermano Pedro, tú fuiste la luz y el camino,
estrella que alumbra el sendero, de amor, esperanza y de fe.
Hermano Pedro, te fuiste a tierras lejanas,
dejaste tu huella en la tierra de amor, humildad y de paz.
Ejemplo de amor, ejemplo de amor,
ejemplo de amor y de caridad. (bis)
2. Acordaos, hermanos, que un alma tenemos,
y si la perdemos, no la recobramos.
Hermano Pedro, llevaste el pan y el consuelo
a enfermos y necesitados, palabras de aliento y de paz.
Súplica
Quien me diera, Señor, que, como Pedro,
de Belén y la Cruz me enamorara,
que en humildad marchara por la vida,
y a servir al hermano me entregara.
Que un corazón sencillo cual de niño,
a su luz y a su ejemplo me formara
y cual la florecita campesina,
silenciosa y oculta perfumara.
Que mi oración como la suya fuera,
transparente, filial y abandonada,
y que mi hospitalidad a todos diera
en actitud de paz iluminada.
Que en amor y ternura a la Señora,
mi vida cual la suya yo entregara
y de su protección siempre segura
a la muerte serena caminara.
Hermano Pedro
Sabes que yo vengo de muy lejos para estar junto a ti,
Hermano Pedro, mírame aquí.
Traigo en mi vida un sufrimiento que no me deja vivir,
Hermano Pedro, ayúdame a seguir.
Hermano Pedro, de mi corazón
Hermano Pedro, escucha mi oración. (Por favor)
Traigo en mi vida la esperanza que me puedas ayudar,
tengo confianza en que así será.
